‘La sangre’ por João Bénard da Costa

«De noche -en noches como estas- no vemos los colores y por eso esta película -contra cualquier moda, modernismo o posmodernismo- solo podía ser una película en blanco y negro, o en claro y oscuro, en lo claro tan claro y el oscuro tan oscuro de la prodigiosa fotografía de Martin Schäfer» (João Bénard da Costa)

João Bénard da Costa, Traducción: Ramiro Ledo Cordeiro, Revisión: Samuel Solleiro

De LA SANGRE se ha dicho que es una película sombría1. Mejor habría sido llamarla oscura2, como el nombre del perro3 que conocemos nada más empezar. Algo de atención —aunque ya no estamos acostumbrados a que nos la soliciten de esta forma— bastará para disipar de la película sus aparentes tinieblas4. Esa misma atención no hará más que reforzar su lado oscuro que, en esta ocasión, nada tiene que ver con el lado negro. Es oscuro porque es de noche —casi siempre es de noche— y es en noches como estas en las que hay sueños y pesadillas y ronda el lobo feroz. De noche —en noches como estas— no vemos los colores y por eso esta película —contra cualquier moda, modernismo o posmodernismo— solo podía ser una película en blanco y negro, o en claro y oscuro, en el claro tan claro y en el oscuro tan oscuro de la prodigiosa fotografía de Martin Schäfer (...).

Morimos tanto por la sangre que heredamos como por la que hacemos correr. La película de Pedro Costa presenta una sombría conciencia de esto, como si cada violación de las reglas ancestrales (en términos míticos y en términos cinematográficos) asumiese la terrible responsabilidad del parricidio, sabiéndolo ineludible mas también fatal. Por eso esta película, replicando el movimiento del aparato que llamamos circulatorio, se detiene tanto ante las puertas que abre como ante las puertas que cierra. Es al mismo tiempo la afirmación de la imposibilidad de una fuga y la proclamación de su necesidad. No hay salidas hacia adelante, como tampoco las hay hacia atrás. Aunque la fuga no sería posible si no fuese por estos vaivenes. Es sobre todo su memoria lo que esta película brujuleante persigue. Tal vez con ella se cierre el círculo más secreto de nuestro imaginario. Tal vez apenas se trate de un esbozo de otras formas que aún no conocemos. Como una vez escribió Cristovam Pavia, tal vez no haya más horizonte para estas imágenes que nuestros párpados «Glicínia iluminada pela noite / E metade da minha solidão»5. Solo las personas muy antiguas y las obras muy nuevas pueden evocar así la sangre fresca y profunda. Y cortar a negro los cuerpos que habitan.


1 “filme obscuro” en el original. El autor aprovecha los diferentes matices que las palabras “obscuro” y “escuro” poseen en portugués y que en español se agrupan más comúnmente bajo la palabra “oscuro”.
2 “filme escuro” en el original.
3 [Escuro] N. del T.
4 “obscuridades” en el original.
5 “Glicinia iluminada por la noche / Y mitad de mi soledad”.

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