Coloquio de UN POETA, con Simón Mesa Soto y Carla Simón
C.S. ¿Qué te ocurrió para llegar a UN POETA? Se siente como una contestación a algo. Pienso que es una película rebelde de alguna manera. ¿Cómo llegas a crear esta maravilla?
S.M.S. UN POETA es una contestación, sobre todo, a mí mismo en mi proceso personal como ser humano. Digamos que mi primera película la padecí un poco.
Cuando la terminé, ya estaba mirando a la adultez y abandonando la juventud, sentía que el cine, después de dedicarle tanto amor durante toda mi juventud, y enfrentándome a la adultez y a otros dilemas de la vida como la estabilidad económica, no estaba siendo una apuesta muy segura.
Cuando uno es joven no importa nada, pero los años pasan y uno empieza a tener responsabilidades. El cine como yo lo he hecho ha significado comprar tiempo haciendo otras cosas, como ser profesor. Y he vivido muchos años siéndolo.
El cine pareciera como algo que uno hace mientras vive y paga sus cuentas de otras formas. Mi primera peli me generó un sentimiento de frustración, terminamos en la pandemia, no se pudo estrenar porque todo estaba cerrado… todo ese trabajo me frustró un poco. Pensé en renunciar al cine y dedicarme a ser profesor. Y esa pregunta me hizo pensar en qué tipo de persona me convertiría en 20 años si renunciaba: sería un ser frustrado, un bohemio…
Entonces pensé en hablar de esa frustración y a su vez hablar de mí, ponerme un espejo como artista y también sobre los dilemas que implica hacer arte o crear en un lugar como Colombia.
Al final terminé vomitando todos mis problemas como una terapia. Para mí UN POETA es una terapia.
Coloquio completo: