Sylvie Pialat: «Maurice Pialat quería que sus películas fueran auténticas»

Texto de Sylvie Pialat, con motivo del Centenario Maurice Pialat organizado en 2025 por Atalante, que incluye sus 10 largometrajes restaurados en 2K y 4K, una sesión de cortometrajes con sus Crónicas Turcas y el documental sobre el director, Maurice Pialat, el amor existe

Nuestro encuentro, durante el rodaje de A nuestros amores —un título de lo más acertado—, fue el comienzo de un apasionado romance que duró veinte años. Tuve el privilegio de observar de cerca la fuerza creativa de un hombre en busca de una verdad.

Sus películas, impregnadas de realismo y ternura, nos invitan a explorar los entresijos del alma humana y a aceptar la fragilidad de nuestra existencia.

Presentar hoy la retrospectiva integral de sus películas en España es como abrir una puerta a lo que él era realmente: un hombre íntegro y contradictorio a la vez. Maurice nunca buscó agradar. Quería que sus películas fueran auténticas. Sin artificios. Filmaba a los seres humanos con una lucidez conmovedora, pero siempre con una profunda compasión.

[Sylvie Pialat – Retrato de ALamachère]

Lo que me sigue emocionando tanto del cine de Maurice es esa renuncia total a juzgar. No condenaba a nadie. Mostraba. Observaba a las personas en toda su complejidad, con sus defectos, su violencia, sus torpes arrebatos. Para él, cada uno hacía lo que podía. Y esa verdad era la que deseaba alcanzar.

Os invito a descubrir o redescubrir sus obras no como una retrospectiva estática, sino como un recorrido vivo y vibrante por un cine que perturba tanto como consuela. Un cine que se parece a la vida: la suya, la nuestra.

Muchísimas gracias a Atalante por su entusiasmo a la hora de organizar esta retrospectiva.

Sylvie Pialat
10 de junio de 2025

Hong Sangsoo: «Yo trato de sentirme más libre»

Presentación de En la corriente en el Festival de Locarno (2024). Hong Sangsoo junto a Kwon Haehyo, Cho Yunhee y Kim Minhee. 

Público: Yo veo todas sus películas y tengo una pregunta sobre el amor, porque me ha parecido entender que el amor En la corriente  no es el mismo tipo de amor que podemos encontrar en La Viajera, la última película que mostró en Berlín, ni el tipo de amor que encontramos en sus primeras películas, donde la violencia de los amantes, la brutalidad, se expresa a través de escenas de sexo muy características. A medida que ha pasado el tiempo, parece como si el tipo de amor hubiese cambiado. Me gustaría saber cuál es, desde su punto de vista, la diferencia entre todas estas clases de amor. 

Hong Sangsoo: No creo estar preparado para contestar a esa pregunta. Yo no pienso en el amor, ni intento definir qué es el amor. ¿Me entiende? A veces sentimos de manera muy intensa, y ese sentimiento nos conmueve y nos lleva en cierta dirección. Creo que en cierto modo es inútil definir algo tan misterioso, algo tan noble. Quizá una definición demasiado clara puede entorpecer u ocultar algo. Ver demasiado claro lo que pasa dentro nos puede hacer pensar en otras cosas. Yo trato de sentirme más libre. Si haces algo bien, reconoces al instante que lo estás haciendo bien, y en ese flujo reconoces toda clase de cosas.  

Moderador: Ahora quisiera preguntar a los actores, ya que sois colaboradores habituales del director y habéis hecho varias películas juntos, ¿cómo se percibe este sistema de trabajo desde vuestro punto de vista? 

Kwon Haehyo: Normalmente, al hacer una película, los miembros del equipo y los actores conocen todas y cada una de las escenas de la película, tienen el guion a mano… Sin embargo, cuando trabajamos con Hong Sangsoo, todas las mañanas nos encontramos con un guion nuevo, lo que supone una experiencia muy especial. Trabajar de esa manera puede exigir mucha concentración, pero a la vez ofrece mucha libertad. A los actores habitualmente les encanta preparar y ensayar sus escenas y sus personajes con mucha antelación, pero cuando se trabaja con Hong Sangsoo uno sencillamente se enfrenta con una situación nueva cada día, aceptando lo que tenemos delante y prestando una sutil atención a cómo el cuerpo y la mente responden al guion… Para mí resulta un proceso muy natural y de mucha concentración. Por eso cada mañana, cuando voy hacia el set, me siento como un niño pequeño que va de camino a un picnic, a un lugar nuevo, libre de todo estrés y rebosante de excitación, sin saber qué traerá el día. 

Cho Yunhee: Cuando vamos a rodar, nos juntamos por la mañana para recibir la parte de guion recién escrita, y nos ponemos a memorizarlo cada cual por su cuenta. Más tarde, una vez empezamos a rodar, es el momento en que nos enfrentamos los unos a los otros y abordamos la situación por primera vez. Para un actor este es un momento verdaderamente crucial, que no puedes experimentar cuando trabajas en otras películas. Ahora que he trabajado con Hong Sangsoo en varias ocasiones, me siento cada vez más cómoda, y siento que cada vez tengo más confianza en él y en su proceso, y también me resulta más fácil cooperar con los otros actores. Para describir el sentimiento de trabajar con él, diría que él prepara la corriente y yo sólo tengo que permitirme fluir y seguirla.  

Kim Minhee: Es muy divertido trabajar con Hong Sangsoo. No sé si es posible imaginar lo divertido que es. Comparadas con otras películas, las suyas desencadenan un proceso increíblemente energizante. A mí me gustaría estar rodando y trabajando siempre, y siempre quiero seguir rodando. 

Público: Me ha gustado mucho cómo lo ha explicado. Para mí, el punto más interesante es que en la búsqueda de lo concreto hay siempre mucha imprevisibilidad, si es que he entendido bien. Mi pregunta sería: ¿qué pasa con el tema general de la imprevisibilidad? ¿Es así, son impredecibles las películas? ¿Cómo lidia usted con eso? 

Hong Sangsoo: Yo no parto de un tema, de un tema principal, de un mensaje. Yo me permito a mí mismo tener un sendero que el personaje protagonista recorrerá. Un camino muy concreto. Por ejemplo, vas al colegio y vuelves a casa. A eso se reduce. Y cuento con personajes diferentes, y con sitios diferentes, y con la meteorología que los cielos me deparen ese día. Así, con esos tres elementos, me permito a mí mismo obtener alguna cosa. Así me las arreglo con lo que se me da. Eso es a lo que llamo “lo que viene dado”. Lo que me es dado es lo más bonito que puedo esperar en el proceso de crear algo. En cuanto uno tiene una intención clara, todo se muere. Si no tienes intención, si no tienes objetivo, si no tienes mensaje, la gente te dice que estás confundido y que estás perdido y que no sabes qué hacer a continuación, pero yo me encuentro bien.  

Público: Muchas gracias. A mí me han gustado especialmente las escenas de comida. Me han dado mucha hambre. Yo quería preguntar por el personaje de la profesora joven. Para mí es un personaje con una energía muy fuerte, está retratado de una manera muy bella y tiene a la vez algo místico y muy discreto. No vemos su trabajo como profesora más allá de la preparación del sketch, vemos un poco de su arte, pero no vemos dónde vive… Tenemos algunos atisbos de su vida, pero es todo muy contenido. Yo quería preguntar si esto ha sido intencionado, y por supuesto, si le apetece, me gustaría oír más sobre este personaje, y también sobre su trabajo [de Kim Minhee] como actriz. 

Hong Sangsoo: Lo que ha visto en la película es todo lo que puedo decir, ¿me entiende? No cuento con un enorme trasfondo, con una historia, que nos dé una comprensión total del personaje, ni este está creado por mi deseo de transmitir un mensaje determinado… Nada de eso. Como ya he dicho, me es dado, y yo creo en esa clase de proceso. Compruebo si lo que filmo está bien o no; lo que me suena bien lo pongo en el guion, punto por punto. A veces hago conexiones, a veces les tengo que explicar a los actores parte de una pequeña historia como trasfondo, pero no se trata de algo importante… Los detalles que pongo en la película son las cosas que me son dadas, y como ya he dicho hay ciertas cosas que se pueden tomar y adquieren sentido, o puede que alguien no necesite darles un sentido. Eso, en cierta manera, es quien eres. 

Kim Minhee: Mi sistema de trabajo consiste en imaginar como sería si fuese ella, y pensar en ello en términos muy sencillos, y actuar de una manera que para mí resulte auténtica. Así es como suelo actuar, no me gusta definir ni hacer tan transparente el personaje que interpreto.  

Público: Gracias por su preciosa película. La he disfrutado mucho. Tengo una pregunta sobre los diálogos. Mi lengua materna es el español, y me ha chocado mucho que, mientras veía la película, he sido capaz de recibir y de sentir los diálogos a través del alucinante sonido y del ritmo de sus personajes y de sus voces. Y lo que quería saber es cuánto del diálogo lo escribe usted antes y cuánto le viene dado a partir de ese fantástico elenco de actores con el que cuenta.  

Hong Sangsoo: Creo que tengo mucha suerte, porque yo lo que hago es escribir casi todo el diálogo, y luego se los doy a mis actores, y entonces ellos casi siempre, como el 90 % de las veces, vienen con algo que me sorprende. Siempre lo hacen mejor de lo que yo había previsto. Es algo muy bonito. 

Acuarelas en la corriente

Si hay algo evidente en En la corriente es que pasan muchas cosas. Luego de algunas películas donde la anécdota narrativa parecía ser llevada a su mínima expresión (las bellísimas películas hermanas In Water y Nuestro día), Hong evita una vez más el encasillamiento apostando a una narración barroca y llena de contrastes.

Hong parece disfrutar con cierto filo de frustrar las expectativas de sus seguidores y detractores. Se nos escapa cada vez; y en ese huir, realiza una nueva película, siempre distinta.

En la corriente es una película plagada de detalles que narra de manera metódica el transcurso de cinco días pautados por cinco mañanas y cuatro lunas. Tiene muchos personajes; cada unx con su propia trama, es decir, hay mucha trama. La película va armando el retrato de cada unx con pinceladas sincopadas, de combinaciones sorpresivas. Hay mucho chisme también, mucho hablar de otrxs a sus espaldas y frente a sus caras. En ese sentido, es una película severa.

La acción tiene lugar principalmente en una escuela de arte donde una docente de más de cuarenta años realiza una serie de tejidos en un telar. Un estudiante es cancelado por salir al mismo tiempo con tres compañeras, y es reemplazado por un actor sin mucho éxito, que es contratado para montar una obra de teatro con otras cuatro estudiantes que ensayan y estrenan esta obra en menos de diez días. Durante esos diez días, la jefa del departamento se enamora de este actor, que es el tío de la tejedora y que, entre una o dos experiencias místicas, pinta desde el inicio de la película unas acuarelas al borde del arroyo que pasa por la puerta de la universidad. Como si esto fuera poco, mientras la luna pasa de creciente a llena, se conversa entre cerveza, vino y soju y se come mucha anguila asada.

La película posee algo de film-río, subcategoría de género rivetteano, que refiere a un sentimiento de deriva dado por una serie de lineas narrativas asociadas a diferentes personajes, los cuales corren de manera tentativa como afluentes de un río hacia otra unidad mayor. Estos arroyos se tejen en simultaneo. Se entrecruzan, ocultando partes los unos de los otros. El film-río es una figura contradictoria que nace de la dispersión pero que logra la sensación de una unidad natural.

Algo de esta figura define a En la corriente y pinta el retrato de sus personajes. Nunca los llegamos a conocer del todo porque de alguna forma el agua no deja nunca de correr. Estos retratos nunca se fijan. Se vuelven siempre una potencia, algo a seguir expandiendo. Para cada retratado siempre existe la posibilidad de un nuevo toque que disonante haga entrar al personaje en contradicción, en tensión, en equilibrio.

Nadie es perfecto ni se termina de descifrar del todo. El otro es siempre un misterio o un enchastre, al que hay que poder vislumbrar aunque sea un instante a fuerza de nuevos tachones. El film-río nunca es límpido, ni cristalino, ya sea por la mugre o por los reflejos del sol. Prefiere mantenerse inquietante, misterioso.

Uno de estos misterios aparece en los últimos minutos de la película. No los voy a revelar acá, pero sí los menciono porque este misterio -que ya verán cuando se sienten a ver la película en el cine- me lleva a preguntarme qué es lo que pinta el personaje de Kim Minhee en su chiquillísimo kit de acuarelas. Activo la fantasía una primera vez y digo: está intentando ver, ver mejor los motivos para sus tejidos. Busca, de alguna forma, inspiración en el arroyo a través de la acuarela.

A mitad de la película se nos muestra uno de sus tejidos. Se trata de una textura azulácea en degradé que hace referencia al constante movimiento en fuga de las aguas del río Han que atraviesa la ciudad de Seúl. Este personaje dice que su serie de tejidos remontan cada uno las aguas que van del río a la montaña. Las películas de Hong nos invitan a convocar en nosotrxs mismxs a nuestro pequeño detective de la narración. Ahora sobre el arroyo, Kim Minhee pinta. Pero nunca vemos ninguna de las acuarelas que realiza. La vemos a ella cuatro veces pintando, pero siempre demasiado de lejos como para ver bien. Los procesos de creación también se mantienen en el misterio.

¿Cómo hace Hong para filmar estas películas? Mientras nos quedamos pensando en esto, en la fórmula Hong de la narración cinematográfica, me permito fantasear una segunda vez y mostrarles lo que me parece que estuvo pintando Kim Minhee:

“Quiero ir a mirar” dice su personaje justo antes de fugarse de un plano de quince minutos. Deja la mesa del restorán y baja al arroyo a fumar. Se adentra en la naturaleza y la perdemos. No accedemos a ella. Nuevos misterios: ¿Dónde está? ¿Qué se fue a hacer? Una tercera y última fantasía: Se fue a pintar, a mirar el agua correr, a ver la fuente desde la que se inicia el arroyo, porque mientras el agua siga corriendo siempre habrá nuevos motivos para seguir pintando.

París, 16 de Junio de 2025

Acuarelas en la corriente (2025)
© Matías Piñeiro para Atalante