«El trío en mi bemol fue ese milagro, un estado de inesperada gracia que depositó en mí una incandescencia que reaparece cada vez que pienso en la película, más vulnerable a la ternura, más dócil a la confianza, que es al final la verdadera naturaleza del hombre» (Rita Azevedo Gomes)
El trío en mi bemol: Dos años después